El proceso para cantidades caseras es bastante
sencillo, Ita. Primero hay que lavar muy bien los frijolitos de soya y
eliminar totalmente todo tipo de materia extraña como piedritas, palos,
hojas, cáscaras, etc. Déjalos en remojo de un dia para otro. Luego debes
cocinarlos vertiéndolos en agua hirviendo, logrando que se sumerjan
totalmente y les quede una capa de agua de unos 2 centímetros por
encima. Déjalos hervir por ahí una media hora, o hasta que los notes
empezando a ablandar. Hay veces que hay que agregarles agua caliente si
se secan muy rápido. Una o dos cucharaditas de Bicarbonato de Soda te
pueden acelerar el proceso de ablandamiento, pero que no se te vaya la
mano. Una vez blanditos, hay que molerlos hasta
obtener una masa uniforme. Mezcla esta masa con agua, en proporción de
una vez y media de agua por una de masa, por volúmen. Mezcla bien,
revolviendo preferiblemente con cucharón de palo (cangüinga, en el Valle
del Cauca) para luego separar la leche del afrecho con un lienzo o con
un cedazo fino. Esta leche la puedes concentrar por ebullición, si lo
consideras conveniente. El afrecho es excelente para mezclarlo en la
masa del pan, para preparar coladas, para añadirlo a sopas y caldos como
espesante, etc. No lo vayas a desperdiciar ya que es muy nutritivo.
Con la leche puedes hacer queso, mantequilla,
yogurt, etc, tal y como lo harías con leche de mamíferos.
Que Dios bendiga tus manos al preparar el
sustento diario. |